Creo que la terapia no debería sentirse como un lugar donde alguien viene a ser juzgado o analizado desde lejos, sino como un espacio de encuentro. Por eso, más que hablar de “consulta”, me gusta pensar mis procesos como encuentros terapéuticos: conversaciones humanas donde podamos entender juntos lo que está pasando, darle sentido a lo que duele y encontrar nuevas maneras de habitar la vida.
Soy psicólogo clínico y acompaño principalmente procesos relacionados con ansiedad, estrés, autoestima, duelo, relaciones, regulación emocional y momentos de cambio o crisis personal. También trabajo con personas que sienten que llevan mucho tiempo sosteniendo demasiado, exigiéndose más de lo que pueden o perdiéndose un poco de sí mismas en medio de las responsabilidades.
En sesión me interesa que las personas se sientan cómodas siendo quienes son, incluso cuando llegan confundidas, cansadas, enojadas o sin saber exactamente qué les pasa. No creo en fórmulas rígidas ni en respuestas prefabricadas; cada historia merece ser escuchada desde su contexto, su ritmo y su manera particular de sentir.
Mi enfoque integra herramientas de la terapia breve, narrativa, sistémica y cognitivo-conductual, pero sobre todo busco que la terapia sea cercana, clara y útil para la vida cotidiana. Me gusta trabajar con preguntas, metáforas y reflexiones que permitan mirar las situaciones desde otro lugar y construir cambios que realmente tengan sentido para cada persona.
Si llegaste hasta aquí, probablemente hay algo de tu vida que está pidiendo atención. Y a veces, empezar hablando de eso con alguien también puede ser una forma de empezar a cuidarte.